miércoles, 13 de mayo de 2015

Viaje a Tarragonaa

Este año, por ser el último, hicimos un viaje de fin de curso a Tarragona.
El viaje fue largo, llegamos al  hotel bastante cansados. Compartí habitación con Patri y Gemma. Nos las apañamos para colocar las tres camas juntas y tener más espacio. Desde la habitación se veía el mar, que era los más bonito que vi en Tarragona. La comida estaba bien, teníamos donde elegir. Nosotras además compramos municiones por si acaso, para sobrevivir por las noches xd (galletas, galletas y más galletas).
Por las noches nos agrupábamos en una habitación, siempre nos las apañábamos para irnos a una que no fuera la nuestra (y lo conseguimos). Así, se ensuciaban las habitaciones de otros y no la nuestra xd. La habitación de Sergio, Pablo y Guille fue la que peor acabó, porque nos dedicamos a comer patatas fritas en su cama y todas las migas quedaron ahí.
Nos teníamos que levantar muy temprano, a las 7. Y era todavía más duro porque nos dormíamos como las 3 de la mañana.
El primer día visitamos el delta del Ebro. Estuvo bien, pero me cansé de ver pajaritos. Al parecer, al guía le gustaban mucho y, como se pensaba que en Madrid no teníamos de nada y que no habíamos visto un pájaro en nuestra vida, nos enseñaba hasta los patos. Además hacía mucho frío.
Ese día fue el que llegaron los vascos al hotel, si no recuerdo mal. Eran de lo más pesados, se dedicaban a beber, fumar y hacer mucho, mucho ruido. Esa noche tuvimos un incidente con ellos: como no paraban de hacer ruido a las 3 de la mañana, Tania decidió bajar a recepción a decirlo, cosa que al final no hizo. Cuando ellos se enteraron montaron un pollo y fueron tres chicas ( de todas las que había por los pasillos) a la habitación de Sergio y compañía a preguntar. Aquí los amigos en vez de cerrar, se quedaron hablando con ellas hasta que nuestras profesoras se enteraron y vinieron. Las chicas se asustaron y entraron en la habitación, haciendo presión contra la puerta para que nuestras profesoras no entraran. Finalmente nos echaron una pequeña bronca a todos, pero sobre todo a ellas. después de eso no tuvimos mucho más contacto con ellos.
El segundo día fuimos a Barcelona, que es muy bonito, pero me gustaría haberlo visto más en profundidad. Además llovió ese día e hizo frío también.
El último día hizo mejor tiempo. Y gracias a dios, porque fuimos a Portaventura. Lo disfruté muchísimo, montamos varias veces en las montañas rusas. Esa noche conocimos a unos andaluces muy simpáticos (mucho más que los vascos), con los que mantenemos el contacto.
 El viaje de vuelta se hizo más pesado aún que el de ida, si cabe. Peor fue una experiencia genial y muy divertida.

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