Al llegar a quinto de primaria, solo quedábamos catorce en clase; y lo mismo pasó en sexto. Creo que esos son dos de los años que más divertidos recuerdo.
Cuando pasamos a la ESO nos juntaron a las dos clases, porque eramos muy pocos en ambas. El cambio fue bueno por un lado y un poco brusco por otro: bueno porque puede recuperar la relación con esos compañeros de los que me separaron de cuando era pequeña; fue un poco duro por otro porque se me hacía muy raro estar con otras personas en clase. Reconozco que al principio no me hizo mucha gracia la idea de compartir clase con los que siempre habían sido "la otra clase". Pero me adapté rápido y ahora se estamos bien todos juntos.
Cuando pasamos a la ESO nos juntaron a las dos clases, porque eramos muy pocos en ambas. El cambio fue bueno por un lado y un poco brusco por otro: bueno porque puede recuperar la relación con esos compañeros de los que me separaron de cuando era pequeña; fue un poco duro por otro porque se me hacía muy raro estar con otras personas en clase. Reconozco que al principio no me hizo mucha gracia la idea de compartir clase con los que siempre habían sido "la otra clase". Pero me adapté rápido y ahora se estamos bien todos juntos.
Lo bueno un colegio pequeño es que nos conocemos todos. Siempre se tiene más afinidad con unos que con otros; y hay alguno con el que no tienes trato, pero, en general, nos llevamos bien.
En general no puedo quejarme de los compañeros que he tenido y estoy contenta de muchas personas que he conocido.
En general no puedo quejarme de los compañeros que he tenido y estoy contenta de muchas personas que he conocido.

No hay comentarios:
Publicar un comentario